lunes, 8 de abril de 2013

Crónica de una muerte no anunciada: El Diseño Gráfico.

cartel m&ms ejemplo propaganda
El Diseño Gráfico como lo conocemos está agonizando; tal vez al compás de la industria impresa. Al igual que otras como la musical. No es una muerte trágica ni tan literal... es una mutación que si es bien llevada será evolución y no extinción.
 
Veamos el macro rápidamente. Actualmente, vivimos en un mundo altamente "digitalizado" y basado en una inmediatez que dudo los impresos puedan ir a la par. Tan solo por el hecho de que imprimir es un proceso que requiere de ciertos pasos que van más lentos que la velocidad de un click. Y aún así veo esperanzas. Todo dependerá de que tan bien se adecuen a las exigencias y a los hábitos de los seres humanos.
 
Si bien el Diseño Gráfico no tiene como único campo de aplicación los medios impresos, es o era sin duda, parte primordial de su esencia. Esta disciplina tiene raíz en la propaganda, el dibujo publicitario y el desarrollo mercantilista del siglo XX. Pero en los 90's las cosas comenzaron a tomar matices distintos... el dominio de la internet y el revolucionado mundo geek comenzaba a marcarle ritmo desenfrenado al mundo. Las artes gráficas entraron en una dinámica que ellas mismas no podrían abandonar. Y los cambios de equipo y software se hicieron cada vez más cortos y la competencia más feroz. Y como muchos lo hemos visto, la calidad cedió terreno a la prontitud.
 
Vivimos ciertamente como muchos autores mencionan la 3era Revolución Industrial: Bienvenidos a la era de la informática y la comunicación.
 
El diseño seguirá existiendo como parte innata del ser humano y como inercia productiva y estética. Pero como todo en este mundo... todo cambia. La necesidad de comunicarnos siempre ha existido y es la que ha impulsado el desarrollo pero los modos son distintos. Y si, colega diseñador gráfico somos ya de las últimas generaciones. Vivimos tiempos cortos de sentirnos publicistas narcisistas y hasta artistas pedantes pero es tiempo ya, que aceptemos que fuimos parte y arte de esta revolución.
Hay que evolucionar. No tengo duda. Y en estos momentos de cambio, tenemos que ser actores y no espectadores. Porque en esta avalancha informática y una sociedad que se rinde al dominio de la imagen solo fuimos en lo general simples maquiladores.
 
Muy seguramente estemos pagando el poco peso social que supimos infundir en nuestra disciplina, siendo ese diseñador excluido de su responsabilidad y del impacto que generó en la sociedad... al desdibujarse al final, al mejor postor.
 

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